Cómo lavar la mascarilla garantizando su eficacia

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Las mascarillas de tela se han convertido en una de las prendas indispensables en nuestro día a día. No son la opción que más protege, pero son perfectamente válidas para la población general que no tenga síntomas, son las más baratas a medio plazo y las más ecológicas, al no generar prácticamente residuos.

Sin embargo, para utilizarlas de formas segura y eficaz, tenemos que llevar a cabo un sencillo mantenimiento a la hora de lavarlas y guardarlas.

¿Hay que lavarlas a diario?

Las mascarillas reutilizables  hay que lavarlas regularmente y, según aconseja el Centro de Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, lo ideal es hacerlo a diario. A continuación damos algunas recomendaciones para hacerlo de manera adecuada:

•En la lavadora, en un ciclo normal junto al resto de la ropa, siempre que el ciclo sea a una temperatura de, al menos, 60º.

•Se pueden desinfectar introduciéndolas en una dilución de lejía 1:50 (una parte de lejía por 50 agua) durante 30 minutos. Después deben aclararse muy bien para eliminar cualquier resto de lejía y lavarla con agua y jabón, tanto a mano como a máquina, y dejar secar completamente.

•Además de desinfectarlas con lejía, también se pueden utilizar cualquiera de los virucidas que aparecen en la lista elaborada y autorizada por el Ministerio, siempre siguiendo las recomendaciones del fabricante, usándolos diluidos y lavándolas posteriormente con agua y jabón para eliminar cualquier resto químico que, de no ser eliminados correctamente, podría ser perjudicial para la salud.

•Una vez las hemos lavado el número de lavados recomendables, es mejor sustituirlas para que no pierdan eficacia.

Para que no se produzcan irritaciones, además de aclarar las mascarillas muy bien, es recomendable usar detergentes indicados para pieles sensibles o reactivas, como los que se utilizan para lavar la ropa de los recién nacidos.

Además, se recomienda secarlas a temperaturas muy elevadas, como ocurre en las secadoras. También podemos optar por hacerlo con un secador o simplemente dejarlas secar muy bien.

¿Cómo guardarlas entre puesta y puesta?

Mientras no utilizamos a mascarilla esta tiene que estar guardada en un lugar seguro, transpirable y libre de gérmenes, por lo que guardarla directamente en el bolsillo, en el bolso o dejarlas sobre la mesa mientras comemos en un bar no es la mejor opción. Para ello, una vez limpias, debemos:

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•Asegurarnos muy bien de que no quede en ellas ningún resto de humedad y después es importante que esté aislada, pero que pueda transpirar para evitar que se acumula humedad y proliferen bacterias. Las bolsas de papel limpias son la mejor opción, al contrario de lo que ocurre con las de plástico y herméticas, en las que se puede acumular humedad.

•No meterlas inmediatamente en la bolsa después de usarlas, aunque vayamos a usarlas poco después, por ejemplo, si comemos fuera de casa. Tenemos que ponerlas a ventilar en un lugar seguro hasta que se sequen totalmente antes de meterlas en la bolsa de papel. Esta bolsa debe ser desechada cada vez que la utilices de nuevo.

•Estas mascarillas no deben usarse más de cuatro horas seguidas.

¿Y si no son de tela?

Las mascarillas quirúrgicas que compramos en la farmacia (las típicas azules) no están pensadas para ser reutilizadas. Sin embargo, en momentos de escasez o en el caso de que solo las hayamos utilizado una parte pequeña de lo recomendado (una hora en vez de cuatro, por ejemplo), se pueden desinfectar metiéndolas en el horno a 70º durante 30-60 minutos.

Lo que nunca se debe hacer en lavarlas o rociarlas con ningún tipo de desinfectante o gel hidroalcohólico, pues la humedad las degrada rápidamente.

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Claudia
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